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Hombre de leyenda. Fué armado caballero por el mismo Lanzarote a pocos metros de la conocida tabla redonda... Caballero de otro tiempo, ha inspirado multitud de novelas de caballerías, incluso el mismísimo Cervantes, el dia antes de ser liberado en Argel,
 confesó a sus compañeros de cautiverio su admiración por él. Más tarde Valle Inclán, inspirándose en la versión más sentimental y "casta" de Enrique, crearía sus Luces de Bohemia. Otra vez la injusticia volvió a escribir la historia y se ceba con un miembro de nuestro equipo...  Todos conocemos el sacrificio de Guzmán el Bueno pero muy pocos conocemos la no menos importante gesta de Enrique... Introduzcamos los hechos, que ocurrieron en un momento trascendental para la historia de la humanidad a mediados del siglo pasado en el norte de Africa.
“Con el estallido de la segunda guerra mundial muchos ojos en la Europa ocupada miraban con esperanza o desesperación hacia la libertad de las Américas. Lisboa era el más importante punto de partida, pero no todos podían acceder allí directamente y así se formó una tortuosa y accidentada ruta de refugiados: De París a Marsella; a través del Mediterráneo hasta Orán; luego por tren, automóvil o a pie por el borde de África, en el Marruecos francés. Aquí los afortunados con dinero, influencias o suerte obtenían visados para Lisboa. La antesala del nuevo mundo. Pero los otros esperaban, esperaban...“.
Así comienza una de las más bellas obras del séptimo arte, dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Todos nos hemos identificado con Bogart viéndola pero muy pocos sabemos que este personaje está inspirado en el gesto que tuvo Enrique por el triunfo de las libertades en nuestro mundo. Durante aquellos momentos difíciles Enrique regentaba un café, el Ricks (apelativo cariñoso de Enrique), en una ciudad africana donde los refugiados europeos de la Segunda Guerra que huyen de los alemanes necesitan llegar para conseguir el visado que los lleve a Lisboa y de allí al soñado paraíso de la libertad: Estados Unidos. Allí reside Enrique. Es leonés, pero la CIA manipulando la historia (para mejorar la imagen de EEUU y conseguir que la humanidad asocie "americano" con "libertad") inventó la especie de que era norteamericano. Es cínico, solitario, duro (sintomatologia típica de un hombre que ha sido víctima de una mujer), y en el fondo, como le dice el prefecto Louis, "es un sentimental". Según la película Enrique tiene un pasado dudoso (mentira... es que no pegaba ni con cola ningún pasado con el pasaporte americano) y ha decidido terminar sus días en su bar (Rick’s) y junto a Sam, su amigo pianista negro. Ya no espera nada.
Un buen dia, Ella, la mujer que ha hecho añicos su corazón años atrás, está en una mesa, al lado del piano de Sam, disfrutando en silencio de aquella canción que fue testigo del amor de ambos: "As Time Goes By". El momento en que Ilse y Enrique se reencuentran es uno de los momentos más conmovedores del cine. Los ojos llenos de lágrimas de la bellísima Ingrid Bergman miran con tristeza y dolor a los de Enrique, incrédulos, alegres, resentidos.
El resto de detalles de la historia todos los conocemos. Ilse no está sola en la ciudad, acompaña a su marido checo, un importante líder de la Resistencia llamado Víctor Laszlo, quien necesita llegar a Estados Unidos. De su partida dependen la vida y la libertad de miles de personas. Pero Laszlo está acorralado y Enrique es el único que tiene los permisos que pueden salvarlo. Lo que le impide ser generoso es que está enamorado de la mujer de Laszlo. En esta lucha por la libertad y el amor, Ilse le pedirá a Enrique, a quien aún ama apasionadamente, que decida por todos. Y Enrique lo hace en ese gesto magnánime y heroico que se resume en sus palabras: "No soy muy noble, pero veo que nuestro problema es muy pequeño en este mundo". Ella lo comprende y parte con su marido. Enrique arriesgó su cuello por la mujer que  ama y por el hombre que admira, a los que ve partir en ese avión rumbo a Lisboa. El, como apresado en su triste destino,  se queda. Y se va caminando con Louis, el prefecto de policía, quien le aconseja que huya por un tiempo.  Enrique cometió varios "delitos" para que Ilse y Laszlo escaparan (amenazó a Louis con una pistola para hacerlo  cómplice de la partida, asesinó a un mayor alemán en el aeropuerto, se convirtió en compañero de ruta de Laszlo al contribuir a su lucha). Louis, ese militar corrupto, decide proteger a Enrique, quien le dice finalmente la frase más amorosa de toda la película, mientras atraviesan la niebla : "este es el comienzo de una gran amistad".
Esta gran gesta de la que sólo son capaces seres humanos hechos de una pasta especial cambió el rumbo de la humanidad y nosotros herederos de las libertades, que a consecuencia de gestos como el de Enrique, se lograron, le damos las gracias. 
El guarda un mutismo absoluto alrededor de estos hechos, por su infinita modestia y quizá también por prudencia (no quede algún nostálgico que se quiera cobrar venganza de la muerte del mayor alemán), pero las noches de luna después de algunos partidos algunos incondicionales tenemos la secreta esperanza de que, con la penúltima copa, nos cuente su versión, "la versión" verdadera de la historia, y esperamos y esperamos... "as time goes by" .
 

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